Festival de cine Europeo en Confidencial

Siempre tengo sentimientos encontrados con los festivales internacionales que se montan en el país. Por un lado, resiento la desconexión de las corrientes de la cinefília internacional. ¿Sería mucho pedir el último Godard? ¿O el penúltimo, por lo menos? Parece que si. Por otro lado, aprecio la sensación de descubrir algo genuinamente foráneo, cuando aparece una película completamente desconocida. En estos tiempos de hiper-conexión, es cada vez más difícil experimentar un producto cultural sin preparación previa. Quizás son filmes demasiado modestos en sus ambiciones. Quizás son demasiado locales con su preocupaciones. En el mejor de los casos, son agradables sorpresas que parecen salidas de la nada. Este es el caso de “Manos Arriba”, un drama familiar que no teme presentar a sus personajes infantiles como agentes políticos de cambio.

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